En este articulo, Larra cuenta la historia de Fígaro, un hombre, que andaba por la calles de Madrid felizmente, cuando un día se encontró a su amigo Braulio. Este le invitó a una comida en su casa, que sería al día siguiente. En un primer momento, Fígaro muestra un rechazo hacia la invitación, criticando así las costumbres de estas personas, pero más tarde cede, y va a la comida. El convite empieza mas tarde y los invitados estaban apretados en la mesa. Cuando llegó la comida, todo el mundo comenzó a discutir sobre el estado de la comida, y esto hizo que Fígaro se marchase por ese tan incómodo ambiente. pero antes de se marchase, Braulio le dijo que recitase unos versos o sino no iba a salir de allí, con lo cuál Fígaro lo hizo lo más rápido que pudo.
De camino a casa Fígaro reflexiona sobre la educación y comportamiento de estas personas. Personas aferradas a las costumbres tradicionales de hombre patriótico, sucio, basto... Personas que se vestían con sus mejores galas para un convite y que pensaban que por hacer favores eran gente educada y delicada y, aún así acababan discutiendo. En definitiva Larra hace una crítica social en este artículo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario